jueves, 21 de enero de 2016

Calidad educativa oprimida en una prueba estándar.

Cómo se puede  comenzar a definir sobre las pruebas estandarizadas, considerando que una prueba estandarizada es cualquier examen que se administra y califica siguiendo un procedimiento estándar predeterminado. Y las que son aplicadas en Chile, han recibido diversas críticas desde distintos sectores del mundo de la educación, llama la atención que nuestro sistema educativo siga concediéndoles una importancia central en el avance de la equidad y calidad en la formación de los estudiantes, tema en boga desde que se espera que éstas sean la bandera de lucha en las escuelas chilenas. Sabiendo que la relación entre estas dos utópicas ideologías no está demostrada. Al contrario, se  afirma que no se ha logrado bajo las políticas educativas actuales ni calidad ni equidad, más aún,  se han expandido estas problemáticas. A pesar de ello, hoy podemos observar una compleja confabulación estandarizadora del sistema educativo, junto a sus pruebas aplicadas y las respectivas secuelas en la formación de estudiantes y en el clima escolar en general.
Un informe realizado por el Colegio de Profesores de Chile, en uno de sus primeros congresos, señalaba con insistencia, acerca de los peligros que significaba para las escuelas, para la labor pedagógica de los docentes, pero principalmente para los estudiantes del país,  la prueba aplicada por el Sistema Nacional de Medición de Calidad de la Educación (SIMCE), siendo este una prueba estandarizada de logro, donde a la hora de evaluar la eficacia de una escuela, los profesores y directivos de ésta, se apoyan en los puntajes obtenidos por los alumnos en este tipo de pruebas de logro. Las conclusiones de dicho informe denunciaron que la aplicación de este instrumento evaluativo estandarizado omitía la diversidad cultural y las capacidades de los estudiantes, discriminaba especialmente a los pobres y sancionaba y estigmatizaba a la educación pública, que es la que recibe en su mayoría a los alumnos con mayor atraso educativo y a familias con bajos niveles escolares y socioeconómicos. Lo peor de todo es que se aplica de manera homogénea, negando las necesidades educativas especiales de los alumnos, los diversos ritmos de aprendizaje y las heterogéneas capacidades intelectuales. Lamentablemente este tipo de pruebas promueven la competencia por la excelencia académica entre los establecimientos educacionales, en vez de incentivar el intercambio y colaboración entre estos. En pocas palabras, el informe del Colegio de Profesores rechaza este instrumento por ser limitado, por medir sólo contenidos; ser correctivo, al establecer premios y castigos; estigmatizadores o segregadores al permitir la distinción entre colegios malos y buenos  dentro de un mismo nivel escolar.


Es por ello que sostengo mi postura en relación a la prueba SIMCE, ya que considero que ésta no mide la calidad de la educación, como su nombre propone, sino más bien es un sistema de clasificación de colegios, es una manera disimulada de hacer “marketing” con la educación, utilizando como conejillos de india a los estudiantes, sabiendo de antemano que la brecha social entre estos es de suma relevancia  al momento de medir una supuesta calidad.
Cabe mencionar que, la importancia de tener claro que las pruebas estandarizadas no deberían ser utilizadas para evaluar la calidad de la educación. Ya que estas son diseñadas para aplicar conocimientos por parte de los alumnos y no refleja la real situación presente en la sala de clases, se omiten las verdaderas competencias y las habilidades de los niños, sabiendo que la educación no es sólo contenidos.
Es por ello, que se necesita un cambio medular del problema, una prueba estandarizada debiese evaluar al alumno de manera integral, considerando desde su personalidad única hasta la familia que lo acompaña en este complejo sistema social, cultural y educativo. Si se busca calidad, démosle las mismas herramientas y recursos a las escuelas públicas, para que éstas otorguen las idénticas oportunidades que una escuela particular. Habiendo calidad, no habría necesidad de pagar por ella, automáticamente se generará una equidad inequívoca entre todos los establecimientos educativos. Las oportunidades están, ahora allá cada uno como quiera aprovecharlas.
Utilicemos las pruebas estandarizas, en especial la que es aplicada en os alumnos de enseñanza básica, como lo es el SIMCE,  para lo que fueron creadas,  recopilar la información suficiente para “mejorar” la educación en beneficio de los estudiantes, los que serán la base para una sociedad futura. Y no como una segregadora de clases sociales.